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Pueblos Indígenas

El Estado de México tiene una composición pluricultural y pluriétnica sustentada en sus pueblos y comunidades indígenas cuyas raíces históricas y culturales se entrelazan con las que constituyen las distintas civilizaciones prehispánicas; hablan una lengua propia, han ocupado sus territorios en forma continua y permanente; han construido sus culturas específicas. Son sus formas e instituciones sociales, económicas y culturales las que los identifican y distinguen del resto de la población del Estado.

Dichos pueblos y comunidades existen desde antes de la formación del Estado de México y contribuyeron a la conformación política y territorial del mismo.

De acuerdo con la Ley de Derechos y Cultura Indígena del Estado de México, en la entidad se reconoce la existencia de los siguientes pueblos indígenas: Mazahua, Otomí, Nahua, Matlatzinca y Tlahuica.

Conoce las diversas manifestaciones de la cultura indígena (lengua, vestido, música y danza), así como datos de población y ubicación geográfica.

Si deseas aprender más a detalle sobre nuestros pueblos indígenas, asi como la legislación, los programas y servicios que existe en el Estado de México para ellos, te recomendamos visitar el sitio del órgano responsable de definir, ejecutar y evaluar las políticas de atención enfocadas a los pueblos indígenas de la entidad:

 

Consejo Estatal para el Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas


Usos y Costumbres

Si bien la religión está influenciada por el catolicismo, subsiste en algunas localidades, sobre todo en las más aisladas, un sustrato más tradicional, particularmente en lo que se refiere al culto a los muertos, la creencia en el nagualismo y la causalidad de las enfermedades y su curación.

Entre los otomíes, el matrimonio era de carácter endogámico, concertado entre los padres de los contrayentes, a través del patrón de petición de la novia y entrega de regalos a su familia hasta lograr su consentimiento. En la actualidad, las más de las veces, el matrimonio se da por elección propia y cuando ocurre dentro de la localidad, el novio suele prestar su servicio prematrimonial en la casa de los padres de su futura esposa.

En el ámbito cultural, la familia, la música, la danza, la tradición oral, el sistema de cargos para la organización de las principales festividades religiosas de la comunidad, el rito, el culto religioso, y más recientemente, a través de su Centro Ceremonial Otomí, han sido elementos fundamentales para la expresión, conservación y preservación de la identidad y personalidad de este pueblo indígena del Estado, poseedor de un amplio patrimonio cultural e histórico.
En la organización social del pueblo otomí se han conservado formas y autoridades tradicionales, que le han permitido conservar la unidad social de sus comunidades y también preservar su identidad cultural. En los aspectos religiosos destacan los cargos de mayordomos, fiscales, cargueros, topiles, rezanderos y cantores, entre otros, que tienen una gran importancia en la vida cotidiana de cada comunidad.

Vestimenta

El vestido de la mujer otomí, consiste en un chincuete o “enredo” de lana muy amplio y largo de color azul marino o negro, con líneas verdes, anaranjadas y amarillas; y una blusa de popelina de color blanco, manga corta con bordados en motivos florales, faunísticos o geométricos, o bien una combinación de ellos. Es característico de la indumentaria otomí el uso del quexquémetl, que puede ser de algodón, lana o artisela en varios colores.

Actividad Económica

En las temporadas "libres" del ciclo agrícola, los hombres y mujeres otomíes emigran hacia las zonas metropolitanas de las ciudades de Toluca y México, con objeto de emplearse en el sector secundario o terciario de la economía, a fin de complementar sus ingresos. Las mujeres generalmente se emplean como trabajadoras domésticas.
La actividad agrícola, particularmente el cultivo de maíz, constituye la principal actividad económica de los otomíes; quienes, además, crían ovejas, cerdos, vacas, caballos y especies menores como pollos y conejos, entre otros, ya sea para autoconsumo o para la venta, sin que ello les genere ingresos económicos suficientes. En diversos municipios, los otomíes se dedican también a la producción y comercialización de artesanías y otros productos útiles para el trabajo doméstico.

Historia

Los otomíes o hñähñu aparecen como un pueblo ligado a los Olmecas de Nonoualco y a los estratos más antiguos del Alto Altiplano. Fueron los primeros pobladores del Valle de Tula, incluso antes de la llegada de los Toltecas.

Ubicación

Se asentaron en la región central del país desde principios del siglo XVI. Actualmente se localizan en una gran porción del territorio estatal; también se les encuentra en el Valle de México o en el Valle de Toluca. Sin embargo, su mayor concentración se tiene en el centro-norte de la entidad, hasta los límites con los Estados de Hidalgo y Querétaro, la excepción es el municipio de Amanalco, localizado hacia el sur del Estado.

El pueblo otomí o hñähñu es el segundo en la entidad por el tamaño de su población, al contar, de acuerdo con datos del II Conteo de Población y Vivienda 2005 del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, con 83,352 personas que declararon hablar la lengua.

La población otomí, se encuentra asentada mayoritariamente en 21 municipios: ocho son de alta marginación: Aculco, Amanalco, Acambay, Chapa de Mota, Villa del Carbón, Morelos, Temascalcingo y Temoaya; cinco son de marginación media: Jilotepec, Jiquipilco, Otzolotepec, Soyaniquilpan y Timilpan; seis son de baja marginación: Capulhuac, Lerma, Ocoyoacac, Tianguistenco, Xonacatlán y Zinacantepec; y dos, son de muy baja marginación: Metepec y Toluca.

El municipio de Temascalcingo cuenta con asentamientos de población indígena mazahua y otomí.

Fuente: Consejo Estatal para el Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas

Usos y Costumbres

En la organización social tradicional de las comunidades mazahuas, destacan las figuras vinculadas a sus prácticas religiosas, como los mayordomos, fiscales y mayordomitos, que son elegidos de acuerdo a sus costumbres y con la periodicidad que marca el cargo. Sus funciones, por lo general se refieren a la organización de sus ritos y festividades.

Otra característica importante la constituye la faena que es una forma de organización social para realizar trabajos de beneficio comunitario.

La unidad social entre ellos, los mazahuas la constituye la familia, que puede ser nuclear o extensa. Entre ellos un compromiso de matrimonio requiere de por lo menos tres visitas previas a la casa de la novia, por parte de la familia del novio.

El pueblo mazahua ha conservado sus expresiones culturales mediante la lengua, la tradición oral, la música, la danza y las artesanías; su forma de vestir, su visión del mundo y sus prácticas rituales y religiosas, las cuales han sido transmitidas de una generación a otra, y más recientemente en su Centro Ceremonial. La lengua materna constituye el principal vínculo de comunicación e identidad dentro de la familia y la comunidad. Sin embargo, cada vez son más frecuentes los casos de niños que ya no aprenden o que ya no hablan su lengua materna.

Vestimenta

El vestido de la mujer mazahua, constituye una preservación cultural, está compuesto de falda de manta blanca que remata con bordados de motivos zoomórficos o florales. Sobre esa falda, usa otra de satín, de colores fuertes, como el amarillo, rosa mexicano, morado, verde, lila y azul rey. La mujer mazahua también utiliza una faja de lana muy larga, hecha a mano, que alcanza para darle varias vueltas a su cintura. La blusa es del mismo material y color que los de la falda. El vestido se adorna con un collar de cuentas de papelillo, de numerosos hilos, cuyo color contrasta con el de aquél. El adorno se complementa con grandes arracadas de filigrana y con cintas que utiliza en sus trenzas, que pueden ser de color rojo, verde o guinda.

Actividad Económica

La falta de empleos, el bajo rendimiento de la parcela agrícola y la presión demográfica, son causas de la migración tanto temporal como permanente, de hombres y mujeres mazahuas hacia los centros urbanos, principalmente a las zonas metropolitanas de las ciudades de Toluca y México.
La economía de las comunidades mazahuas se basa en la agricultura de bajo rendimiento, particularmente de maíz, cuyo cultivo constituye su actividad económica fundamental, la cual se complementa con los ingresos obtenidos por la elaboración de artesanías, así como los que consigue la población migrante, en actividades de los sectores secundario y terciario.

Historia

La palabra mazahua es un vocablo nahua que significa "gente del venado". Las raíces del pueblo Mazahua provienen de la fusión racial y cultural de los asentamientos tolteca - chichimecas.

Ubicación

El pueblo Mazahua o jñatjo es el más numeroso de la entidad, al haber registrado en el II Conteo Intercensal de Población y Vivienda 2005 a 95,411 personas hablantes de su lengua.
Se encuentran asentados en la región noroccidental y centro-occidental del estado, mayoritariamente en 13 municipios rurales que son: Villa Victoria, San Felipe del Progreso, San José del Rincón, Donato Guerra, Ixtapan del Oro, Villa de Allende, Almoloya de Juárez, Ixtlahuaca, Temascalcingo, El Oro, Jocotitlán, Atlacomulco y Valle de Bravo. Desde principios del siglo XVI, los Mazahuas han ocupado esta zona, que está integrada por una serie de montañas, lomas y valles en los que predomina el clima frío.

De los municipios donde se asienta el pueblo Mazahua, nueve tienen un alto grado de marginación: Villa Victoria, San Felipe del Progreso, San José del Rincón, Donato Guerra, Ixtapan del Oro, Villa de Allende, Almoloya de Juárez, Ixtlahuaca y Temascalcingo; dos, un grado medio: El Oro y Jocotitlán; y dos un grado bajo de marginación: Atlacomulco y Valle de Bravo, lo que significa que se trata de una región y un pueblo con grandes necesidades sociales y económicas. Algunos de estos municipios (San Felipe del Progreso, San José del Rincón, Villa Victoria y Villa de Allende), tienen población predominantemente mazahua.

En los trece municipios citados se localizan 427 comunidades con diez y más hablantes, de cinco años y más, de la lengua mazahua.

Fuente: Consejo Estatal para el Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas

Usos y Costumbres

Los tlahuicas a través de su lengua, ritos, tradiciones y cultos, sustentan su identidad étnica y cultural. En el templo de San Juan Atzingo, guardan religiosamente las varas sagradas de ese pueblo y un teponaxtle también sagrado, que tiene cabeza de felino en el extremo superior. Únicamente se sacan las varas sagradas de la justicia y se toca el teponaxtle en ocasiones muy especiales como el 31 de enero, la Semana Santa y el 24 de junio; así como en las actos de cambios de autoridades religiosas y ceremonias propias de este pueblo indígena, como la que hacen cada año en honor al Sol, al inicio de la primavera.

Vestimenta

En la actualidad, la vestimenta tradicional ya sólo se usa en las fiestas de la comunidad y en ocasiones especiales; el vestido del hombre consistía en calzón y camisa de manta, huaraches y faja enredada en la cintura que puede ser de diferente color. La mujer vestía blusa blanca bordada de flores y un chincuete de cambaya sostenido con una faja multicolor.

Actividad Económica

Gran parte de su territorio es de tierras comunales y bosques, cuya explotación también ha sido una ocupación tradicional de los tlahuicas, que utilizan la madera para la construcción de sus casas, la elaboración del tejamanil y quema de leña para la preparación de sus alimentos. En menor escala la población se dedica a la crianza de aves de corral y de ganado menor; y, al igual que los otros pueblos indígenas, sus integrantes emigran temporalmente a las ciudades, principalmente cuando el trabajo en el campo es escaso.
La principal actividad económica de la población tlahuica es de carácter agropecuario. Sus cultivos son básicamente de temporal y sus principales productos son: maíz y frijol, para autoconsumo; haba, zanahoria, chícharo y papa tanto para el autoconsumo, como para su venta en el mercado local y, en algunos casos, el mercado regional.

Historia

Los tlahuicas o pjiekakjo presentan una gran afinidad histórico-cultural con los matlatzincas. Se afirma que provinieron del territorio del Estado de Guerrero (también afirman que provienen del Estado de Morelos) y se establecieron en el Valle de Matlatzingo durante el siglo VII. La lengua tlahuica forma parte de la familia lingüística otomí-pame.

Ubicación

El pueblo tlahuica es el menor, en cuanto al tamaño de su población, de los pueblos indígenas originarios del Estado. El II Conteo de Población y Vivienda 2005, registró a 817 personas que hablan esta lengua, principalmente, en las comunidades del municipio de Ocuilan: Ahuatenco, San Juan Atzingo, Santa Ana, Lomas de Tecalzingo, Santa Lucía, Col. Dr. Gustavo Baz, San José Totoc y Santa María Nativitas.

Fuente: Consejo Estatal para el Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas.

Usos y Costumbres

Los nahuas que emigran y los que viven en las zonas urbanas, mantienen vínculos de identidad con su comunidad y con sus antecedentes culturales, a través de la familia y de su participación en las festividades religiosas de los santos patronos de sus respectivos poblados, así como en la organización social que con ese propósito generan.

Vestimenta

En la actualidad, la vestimenta tradicional ya sólo se usa en las fiestas de la comunidad y en ocasiones especiales; el vestido del hombre consistía en calzón y camisa de manta, huaraches y faja, preferentemente de color rojo, enredada en la cintura, que puede ser de diferente color. La mujer vestía blusa blanca bordada de flores y un chincuete de cambaya sostenido con una faja multicolor.

Actividad Económica

Los nahuas asentados en zonas rurales, sustentan su economía básicamente en la agricultura de temporal, con cultivos de maíz, fríjol, haba y avena; por lo general, su producción, al igual que en los otros pueblos indígenas, se realiza en tierras ejidales y comunales, se destina al autoconsumo y para la venta, si tienen remanentes. De manera complementaria apoyan su economía con la cría de ganado ovino, porcino y en mayor proporción con aves de corral. Los integrantes de este pueblo también emigran hacia la ciudad de México y los municipios de la zona conurbada en busca de empleo temporal e ingresos complementarios.
A diferencia de otros grupos indígenas del Estado de México, la mayoría de la población nahua se asienta en municipios urbanos, por lo que ya no cultiva la tierra y está empleada permanentemente en los sectores secundario y terciario de la economía.

Historia

Los Nahuas o Naua arribaron al centro de México, y por tanto a tierras que posteriormente formarían parte del Estado de México, después de los chichimecas y constituyeron, como anota Clavijero, “... siete tribus de una misma nación... los Xochimilcas, Cholcas, Tepanecas, Colhuas, Tlahuicas, Tlaxcaltecas y Mexicanos” . Edificaron un impresionante poder económico, administrativo y guerrero en todo el valle de México que perduró hasta la llegada de los conquistadores españoles, quienes impusieron a los pueblos indios una nueva forma de vida y de organización de la sociedad, basada en la explotación de los recursos humanos y naturales, característicos del coloniaje.

Ubicación

Los descendientes directos del pueblo Nahua, específicamente los hablantes de esta lengua, constituían en 2005 un poco más del 1.3% de los hablantes de alguna lengua indígena originaria, al sumar 4,153; y se encontraban diseminados, en su gran mayoría, en municipios de la zona conurbada con la ciudad de México y el oriente del estado. Son los descendientes de quienes habitaron la Gran Tenochtitlán y las riberas de los lagos que la circundaban. También existe población Nahua en algunos municipios del valle de Toluca y el sur del estado.

El crecimiento urbano, en gran parte de la zona conurbada del estado, ha absorbido municipios, pueblos y comunidades, incluidas casi todas las de origen Nahua. Sus habitantes han visto cambiar su forma de vida tradicional, al ser integrados a la vida de la ciudad, aunque la gran mayoría conserva la esencia de su cultura y tradiciones. Sus condiciones de vida ya son diferentes a las de los pueblos y comunidades indígenas marginadas de las zonas rurales del sur del estado, pues los indicadores socioeconómicos de la mayoría de los municipios urbanos son de menor marginalidad y con una mayor cobertura de servicios públicos.

En la actualidad, diez municipios cuentan con asentamientos de población indígena Nahua que preservan su identidad. Los cuales se enmarcan de la siguiente manera: muy alta marginación: Temascaltepec; alta marginación: Sultepec, Tejupilco, Malinalco y el recientemente creado municipio de Luvianos; uno de media marginación: Joquicingo; tres de marginación baja: Xalatlaco, Tenango del Valle y Amecameca; y uno de muy baja marginación que es Texcoco. Se identifican en estos diez municipios, un total de 45 comunidades con 10 y más personas hablantes de lengua Náhuatl.

El municipio de Temascaltepec con asentamientos de población indígena originaria de los Pueblos Nahua y Matlatzinca.

Fuente: Consejo Estatal para el Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas.

Usos y Costumbres

Su organización social tradicional está vinculada a los aspectos religiosos, pues tienen figuras relevantes como las del mayordomo, fiscal, fiscalitos y topiles que tienen como obligación organizar y financiar las celebraciones de los santos tutelares y otras festividades similares, además de otros cargos de índole civil.
Entre los matlatzincas subsisten costumbres y conocimiento de la medicina; también acuden a Teotenango capital matlatzinca y a la cumbre del Nevado de Toluca a efectuar ritos asociados con la petición de lluvias a la divinidad.

Vestimenta

El vestido del pueblo matlatzinca se caracterizó hasta hace algún tiempo, en el hombre, por el uso de un calzón de manta blanca que llegaba a los tobillos y camisa del mismo material, gabán de lana liso, huarache y sombrero de palma, además de una faja bordada color rojo que sirve para sostener el calzón. En el caso de la mujer, una falda larga, llamada enredo o chincuete de lana de diversos colores, blusa bordada, quexquémetl y faja para sostener la falda. Actualmente, en muchos casos, el vestido tradicional se ha sustituido por ropa de confección industrial, pues la vestimenta tradicional se usa exclusivamente en las festividades de este pueblo.

Actividad Económica

Los matlatzincas centran su economía en la agricultura de temporal y en menor proporción en la de riego; cultivan maíz, fríjol, chile, cebada, avena, trigo, haba, papa y chícharo, los tres últimos con fines mercantiles y de autoconsumo. Es importante destacar la diversidad de cultivos en que se ocupa este pueblo, lo que le permite obtener ingresos económicos. Practican también, aunque en menor medida, la cría de borregos, cabras y especies menores. No obstante lo anterior, también se registra el fenómeno migratorio de los matlatzincas hacia las áreas metropolitanas de las ciudades de Toluca y de México, para emplearse temporalmente en las actividades de la economía informal.

Historia

Historia del pueblo Matlatzinca Matlatzinca o Fot’una, significa "el pueblo de la red" o "el pueblo verde", términos que aluden a los habitantes dedicados a la pesca con red y al paisaje que tuvo el valle de Toluca cuando fue una región lacustre.

Ubicación geográfica

Los Matlatzincas poblaron el valle de Toluca y, sin embargo, prácticamente han desaparecido de éste, de manera que en la actualidad los descendientes de este pueblo se concentraron en la comunidad de San Francisco Oxtotilpan, del municipio de Temascaltepec. Para el año 2005, de acuerdo con datos del II Conteo Intercensal de Población y Vivienda del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), se registraron un total de 952 hablantes de la lengua; ello los ubica en el cuarto lugar, en el tamaño de la población de los pueblos indígenas originarios del estado.

Fuente: Consejo Estatal para el Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas.