
La Navidad (en latín: nativitas, ‘nacimiento’) es una de las festividades más importantes del cristianismo, junto con la Pascua de resurrección y Pentecostés. Esta solemnidad, que conmemora el nacimiento de Jesucristo en Belén, se celebra el 25 de diciembre en la Iglesia católica, en la Iglesia anglicana, en algunas comunidades protestantes y en la mayoría de las Iglesias ortodoxas.
La Navidad es una forma de congregar a los fieles del Cristianismo, en todas sus diferentes versiones, alrededor del Pesebre donde nace el niño Jesús y donde se reflexiona sobre el milagro de la presencia de Dios en nuestra vida.
Origen de la Navidad
La fiesta de Navidad fue instituida por la Iglesia en el siglo IV y es originaria de la Iglesia latina y más propiamente de la Sede Apostólica de Roma. El papa Julio I pidió en 350 que el nacimiento de Cristo fuera celebrado el 25 de diciembre, lo cual fue decretado por el papa Liberio en 354.
¿Qué representa la Navidad?
Esta festividad es esencial para todo el Cristianismo porque es el comienzo de su fe más directa. En esta fecha se celebra el nacimiento de Jesús, hijo de Dios y su representante directo en la Tierra. De este modo, con la Navidad se comienza a desarrollar históricamente el proceso de difusión del Cristianismo en toda la Tierra, el cual se profundiza y aumenta luego de la muerte de Jesús. Se suele presentar en forma de pesebre, el lugar que representa el cobertizo donde nació el niño Jesús.
Fuentes: La Verdad Católica, Catholic.net, Revista Navidad, Importancia de la navidad,
Origen de la Navidad en México
En nuestro país, señalan que la primera Navidad mexicana de la que se tiene registro fue en 1526. El misionero franciscano, Fray Pedro de Gante le escribió al Rey Carlos V sobre esta celebración con los indígenas en México, territorio que se conocía como la Nueva España.
Cuando los evangelizadores llegaron, en su afán de difundir la religión buscaron aprovechar puntos de contacto que facilitaran la conversión de los indígenas.
Los mexicas celebraban durante el invierno, el advenimiento de Huitzilopochtli, dios del sol y de la guerra, en el mes Panquetzaliztli, que equivaldría aproximadamente al período del 7 al 26 de diciembre de nuestro calendario. Por esa razón y aprovechando la coincidencia de fechas, los primeros evangelizadores, promovieron la sustitución de personajes y así desaparecieron al dios prehispánico y mantuvieron la celebración, dándole características cristianas. Para los mexicanos el mes de diciembre representa una temporada ideal para compartir en familia, reencontrarse con amigos o familiares y descansar para recibir el siguiente año con energías renovadas. Las tradiciones Navideñas en México tienen características distintivas a las de otras naciones, dado que tienen un fuerte componente prehispánico que nace con la fusión de dos culturas: la indígena y la española.
Las posadas son una tradición muy importante de la cultura mexicana. Estas celebraciones inician 9 días antes de la Navidad, aproximadamente a mitad del mes de diciembre. En ellas se hace una representación del recorrido que San José y la Virgen María hicieron hasta Belén buscando un lugar para hospedarse antes del nacimiento del Niño Jesús. Durante la procesión, los participantes encienden velas y cantan villancicos, y finalizan el recorrido en la casa de uno de los participantes, la cual se ha elegido con anticipación (cada noche es una casa diferente).
Las piñatas son uno de los símbolos más representativos de México, y en Navidad nunca pueden faltar. Se dice que la tradicional piñata fue introducida por los frailes españoles durante sus esfuerzos de evangelización, en los que la piñata con una forma de estrella de 7 picos representa los 7 pecados capitales. En la cultura mexicana, además del popular arbolito de Navidad y las decoraciones con guirnaldas, son imprescindibles los nacimientos. Estos son representaciones de la escena en el pesebre, que se ponen desde el 16 de diciembre y se guardan el 2 de febrero cuando termina la temporada navideña. La figura del Niño Jesús solo se pone el 24 de diciembre en la noche, lo cual representa el día del nacimiento. En México también comprende una tradición importante, que alegra mucho a los más pequeños de la familia. La fecha celebra la llegada de los tres reyes magos, Melchor, Gaspar y Baltazar, a conocer y a honrar al Niño Jesús.
Los niños pequeños escriben cartas previas a la fecha, haciendo peticiones a los reyes de los regalos que desean, y se levantan la madrugada del 6 de enero a recibirlos con emoción. En México la cena de Navidad se vuelve especial por todo el ritual familiar de por medio. Una bebida tradicional en estas fechas es el delicioso ponche, que consiste en una mezcla de frutas de temporada hervidas en agua y endulzada al gusto con piloncillo.
Es común también cenar la ensalada de Nochebuena (hecha a base de manzana, nuez y apio con crema) y la preparación del pavo o guajolote como se le conoce en México; así como los romeritos (guiso hecho a base de hierbas preparado con mole, papa, nopales y camarones secos). También son muy populares los tamales y el champurrado. El pavo, las tortas de camarón, el lomo, el bacalao, la pierna mechada, las cremas de castaña, etc.
Fuentes: Símbolo que aporta México a la navidad,
Tradiciones y Costumbres Navideñas
:: Las posadas
Las posadas son fiestas que tienen como fin preparar la Navidad. Comienzan el día 16 y terminan el día 24 de Diciembre. Su origen se remonta a los tiempos de la conquista: Cuando los españoles llegaron a México, los aztecas creían que durante el solsticio de invierno, el dios Quetzalcóatl (el sol viejo) bajaba a visitarlos.
Durante el mes de diciembre, no sólo festejaban a Quetzalcóatl, sino que también celebraban las fiestas en honor a Huitzilopochtli. Estas duraban veinte días, iniciaban el 6 de diciembre y terminaban el 26 del mismo mes. Eran fiestas solemnes estaban precedidas por 4 días de ayuno y se coronaba al dios Huitzilopochtli, poniendo banderas en los árboles frutales. Esto es a lo que llamaban el “levantamiento de banderas”.
Los misioneros españoles, que llegaron a México a finales del siglo XVI, aprovecharon estas costumbres religiosas para introducir entre los indígenas el espíritu evangélico. Así, transformaron las fiestas aztecas en fiestas cristianas, para que sirvieran como preparación para recibir a Jesús en su corazón el día de Navidad. En 1587, el superior del convento de San Agustín de Acolman, Fray Diego de Soria, obtuvo del Papa Sixto V, un permiso que autorizaba en la nueva España la celebración de las "Misas de Aguinaldos", del 16 al 24 de diciembre. En estas Misas, se intercalaban pasajes y escenas de la Navidad. Para hacerlas más atractivas y amenas, se les agregaron luces de bengala, cohetes y villancicos. Posteriormente, la piñata.
Las posadas se llevaban a cabo los nueve días previos a la Navidad, que puede simbolizar los nueve meses de espera de María. Al terminar, los monjes repartían a los asistentes fruta y dulces que simbolizaban las gracias que recibían aquellos que aceptaban la doctrina de Jesús. Según la tradición, una Posada comienza con el rezo del Rosario y el canto de las letanías. Los peregrinos reciben acogida por parte del grupo que se encuentra en el interior. Luego de esto, siguen los alegres villancicos y termina la fiesta rompiendo piñatas y distribuyendo los "aguinaldos".
:: Las piñatas
Las piñatas tienen su origen en China, donde en primavera, al inicio del año chino, se llevaba a cabo una ceremonia en la cual los chinos elaboraban con papel la figura de un buey, la cubrían con papeles de colores y le colgaban algunos adornos con motivos agrícolas.
Los colores de la figura simbolizaban las condiciones en que se desarrollaría el año con respecto a la agricultura. Se rellenaban con cinco clases de semillas que caían cuando los mandarines le pegaban a la piñata con varas de diferentes colores. Cuando ya estaba vacía, se quemaba y la gente trataba de obtener parte de las cenizas considerando que daba buena suerte para todo el año. La piñata está hecha con una olla de barro cubierta con papel de colores brillantes y representa al demonio, que suele presentar al mal como algo llamativo para que cautive al hombre y caiga en la tentación.
La piñata clásica tiene siete picos que representan a los siete pecados capitales: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza.
El hombre que le pega a la piñata representa la fe que debe ser ciega, por eso lleva una venda en los ojos. Con la ayuda de Dios, se destruye al mal y así se descubren los frutos que hay dentro de la piñata y se dejan caer las gracias de Dios.
El palo con que se le pega a la piñata representa a la fuerza de la virtud que rompe con los falsos y engañosos deleites del mundo. Las virtudes que hay que cultivar para vencer los pecados capitales son: contra la soberbia, la humildad; contra la avaricia, la magnanimidad; contra la ira, la paciencia; contra la envidia, la generosidad; contra la lujuria, la castidad; contra la gula, la templanza; contra la pereza, la diligencia.
El relleno de la piñata es símbolo del amor de Dios porque al romper con el mal, se obtienen los bienes anhelados; es símbolo de esperanza porque todos ven hacia arriba, con los ojos puestos en el cielo que es de donde vendrá el premio celestial
:: La Corona de Adviento
La corona o guirnalda de Adviento es el primer anuncio de Navidad. La palabra Adviento es de origen latín y quiere decir Venida. Es el tiempo en que los cristianos nos preparamos para la venida de Jesucristo. El tiempo de adviento abarca cuatro semanas antes de Navidad.
Una costumbre significativa y de gran ayuda para vivir este tiempo es la corona o guirnalda de Adviento, es el primer anuncio de Navidad.
La corona de adviento encuentra sus raíces en las costumbres pre-cristianas de los germanos (Alemania). Durante el frío y la oscuridad de diciembre, colectaban coronas de ramas verdes y encendían fuegos como señal de esperanza en la venida de la primavera. Pero la corona de adviento no representa una concesión al paganismo sino, al contrario, es un ejemplo de la cristianización de la cultura. Lo viejo ahora toma un nuevo y pleno contenido en Cristo. El vino para hacer todas las cosas nuevas.
La corona de adviento se hace con follaje verde sobre el que se insertan cuatro velas. Tres velas son violeta, una es rosa. El primer domingo de adviento encendemos la primera vela y cada domingo de adviento encendemos una vela más hasta llegar a la Navidad. La vela rosa corresponde al tercer domingo y representa el gozo. Mientras se encienden las velas se hace una oración, utilizando algún pasaje de la Biblia y se entonan cantos. Esto lo hacemos en las misas de adviento y también es recomendable hacerlo en casa, por ejemplo antes o después de la cena. Si no hay velas de esos colores aún se puede hacer la corona ya que lo más importante es el significado: la luz que aumenta con la proximidad del nacimiento de Jesús quien es la Luz del Mundo. La corona se puede llevar a la iglesia para ser bendecida por el sacerdote.
Fuente: Boletín navideño,

Acolman y sus piñatas
Hace 400 años aparecieron las primeras piñatas como las conocemos. El lugar era el Montasterio de Acolman, en el Estado de México, y se dice que los siete picos de la piñata de estrella representaban los pecados capitales. Se trata de una olla de barro que normalmente contiene dulces y frutas de la temporada (jícamas, tejocotes, mandarinas y cañas de azúcar), se adornan con papel de china de muchos colores en el exterior.
Fuente: Origen de las piñatas- Acolman,
Tepotzotlán y sus pastorelas
Celebrar la temporada navideña en Tepotzotlán, estado de México, se ha convertido en toda una tradición nacional, gozando de las representaciones del nacimiento de Cristo, las famosas Pastorelas de Tepotzotlán.
Ahí se conjugan los elementos de la Navidad, con las fiestas mexicanas; las tradiciones indígenas de nuestro pueblo, con la influencia española. Año con año, desde 1964, se llevan a cabo estas representaciones teatrales en el Ex convento Jesuita de Tepotzotlán. En el escenario se despliega la alegría de la banda, el mariachi y el canto popular mexicano. Los fuegos artificiales iluminan el patio conventual y el pícaro sentido del humor mexicano −combinado con la poesía y la reflexión humanista del tema bíblico−, se apodera de la atención de los asistentes. Las frías noches de invierno se tornan cálidas con el sabor del ponche, los tamales, el atole y los buñuelos, que se ofrecen al tiempo que se disfruta de esta representación. (Texto de: mexicodesconocido.com.mx).
Bosque de los Árboles de Navidad, Amecameca
Cada año miles de familias acuden a este lugar de encanto, donde el espíritu de la Navidad es vivido a través de experiencias que sólo aquí suceden: el Bosque de los Árboles de Navidad, en Amecameca, ubicado en el camino a Cuautla, Morelos, llegando por Chalco.
Este parque −junto a otros más como Rancho El Risco, Rancho La Joya y los árboles de Navidad Agua Viva−, promete una gran experiencia, pues los visitantes conocerán también el Parque de los Venados Acariciables, la Hacienda Panoaya (donde viviera hasta su adolescencia la poetisa mexiquense Sor Juana Inés de la Cruz), el Museo Internacional de los Volcanes, el embarcadero, la tirolesa alpina, el espectáculo de animales, el aviario, el laberinto inglés, y muchos atractivos más, rodeados de quioscos de comida, dulces y antojitos.
Es importante ir preparados con ropa abrigadora y calzado propio para caminar, pues se podrá apreciar también las panorámicas de los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl.
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Centros de Venta de Árboles de Navidad 2020
Si esta Navidad quieres un pino natural y además quieres ir tú mismo a cortarlo, aquí te decimos algunas opciones en Estado de México donde puedes hacerlo. Recuerda que comprar un árbol natural beneficia al medio ambiente porque fomenta la forestación de zonas que no tienen cobertura y ayudas a productores mexiquenses.
Conoce la lista de productores de árboles en etapa de comercialización, en las distintas regiones del Estado de México
Entra a probosque.edomex.gob.mx